René Navarro Arbelo, una de las leyendas de la locución deportiva cubana, celebra hoy sus 8 décadas de vida.
De más está decir todos mis sentimientos favorables hacia este gran profesional y buen hombre, que sé que es el deseo también de la mayoría de los que verán esta publicación.
GRACIAS NAVARRO!!!
René Navarro Arbelo, nacido el 15 de diciembre de 1945 en Madruga (actual provincia de Mayabeque), es uno de los narradores y comentaristas deportivos más icónicos y respetados de Cuba.
Con una carrera que abarca casi cinco décadas en el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), Navarro se convirtió en la voz emblemática de una era dorada del deporte cubano, especialmente en voleibol, atletismo, baloncesto y ciclismo.
Su estilo apasionado, rítmico y cargado de cubanía —con frases inolvidables como “¡Tanto, tanto, tanto para Cuba… arriba Cuba!” o “¡Se acabó el querer!”— lo posicionó como un referente indiscutible, al punto de ser considerado por muchos el mejor narrador deportivo de la isla.
Su trayectoria comenzó en la década de 1960, antes de dedicarse plenamente a la narración. Graduado como profesor de Educación Física y Deportes, fue entrenador de baloncesto en los primeros Juegos Escolares Nacionales (1963), anotador de béisbol, árbitro, cronometrista y estadístico en competencias provinciales y nacionales.
En 1966 se formó en la Escuela Superior de Educación Física Manuel Fajardo (ESEF) y, en 1967, ingresó al curso pionero de narradores-comentaristas deportivos del ICRT. Desde entonces, trabajó en Radio y Televisión hasta 2005, cubriendo ocho Juegos Olímpicos, 11 Panamericanos, nueve Centroamericanos y del Caribe, 26 Vueltas Ciclísticas a Cuba y centenares de eventos nacionales e internacionales.
Navarro es el creador de la icónica denominación “las espectaculares Morenas del Caribe”, que inmortalizó a la generación dorada del voleibol femenino cubano (tres oros olímpicos consecutivos: Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Sídney 2000).
Su narración emotiva durante esos triunfos —con gritos de “¡Anier!” o celebraciones épicas— se convirtió en banda sonora de la nación. También destacó en atletismo, baloncesto y ciclismo, donde su voz transmitía no solo resultados, sino patriotismo y pasión colectiva. Condujo programas como A Jugar, Maratón Recreativo y La Prensa Deportiva Comenta, y fue locutor en el Noticiero Nacional de Televisión y el Noticiero Nacional Deportivo.
Su reconocimiento oficial incluye el Premio Nacional de Televisión 2022 (por la Obra de Toda la Vida), el Premio Abelardo Raidi (AIPS América, único cubano con este galardón internacional por trayectoria), el Premio Inder-Upec (2016), la Medalla Raúl Gómez García, Mártires de Barbados, Artista de Mérito y Pequeña Pantalla, entre otros.
A pesar de su retiro en 2005, sigue activo como comentarista contratado en Cubavisión Internacional, la emisora COCO y la revista Excelencias del Motor. En entrevistas recientes (como en Play-Off Magazine y Cubavisión), ha reflexionado sobre su carrera con humildad: “Algo hice bueno por mi existencia… conquistar el respeto, la admiración y el cariño de la gente”.
Aunque admirado por su maestría y ética, Navarro no ha estado exento de controversias. En abril de 2020 publicó una carta abierta en Facebook criticando duramente a Tele Rebelde por “faltas de respeto y ética, mediocridad y papelazo”, acusando a un “mediocre, incapaz, simulador, oportunista y envidioso” (sin nombrar) de hacer desaparecer parte de su archivo profesional durante reposiciones de eventos históricos.
La denuncia generó debate: algunos la vieron como una verdad incómoda sobre el desorden institucional; otros, como un desahogo personal. En entrevistas independientes (Cubanet, 2024), reveló dificultades económicas post-retiro: jubilación inicial de 430 pesos (luego 1.733 tras reformas), insuficiente para vivir, lo que lo obligó a vender su carro “para no morirme de hambre” y renunciar a la gasolina.
Criticó las pensiones “injustas” que afectan a glorias deportivas y llamó al gobierno a evaluar “quién aportó más a la sociedad”. Estas declaraciones, en un contexto de crisis, generaron empatía entre muchos, pero también críticas por exponer vulnerabilidades del sistema.
En 2025, a sus 80 años, Navarro sufrió una fractura en un pie tras una caída, pero se recupera. Su legado perdura: voz de victorias inolvidables, maestro de la oratoria deportiva y ejemplo de pasión por el deporte cubano. Como él mismo dijo: “De Madruga… de Cuba y para el mundo”. Navarro no solo narró hazañas; las hizo eternas en el corazón de generaciones.








