La Confederación de Béisbol Profesional del Caribe (CBPC) tomó una decisión histórica y controvertida al retirar la sede de la Serie del Caribe 2026 a Venezuela y trasladarla a Guadalajara, México. El torneo, programado del 1 al 7 de febrero en el Estadio Panamericano de Zapopan (casa de los Charros de Jalisco), se disputará sin la participación venezolana, en medio de tensiones geopolíticas que impactaron directamente al evento deportivo más importante del béisbol invernal caribeño.
Originalmente, Caracas y La Guaira estaban designadas como sedes para la 68.ª edición del clásico regional. Venezuela, con su rica tradición en la competencia y como potencia histórica de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), había preparado todo para recibir a los campeones de las ligas miembros. Sin embargo, a mediados de diciembre de 2025, las ligas de República Dominicana, Puerto Rico y México anunciaron su negativa a enviar a sus representantes a territorio venezolano, citando “situaciones externas ajenas a su control” y “diversos factores logísticos”.
Estas expresiones veladas aludían a la inestabilidad política, las sanciones internacionales y las crecientes tensiones con Estados Unidos, que generaron preocupaciones por seguridad, viajes y seguros para jugadores, staff y aficionados.
Ante la ausencia de tres de sus cuatro ligas fundadoras, la CBPC, presidida por el dominicano Juan Francisco Puello Herrera, optó por una sede de emergencia: Guadalajara. México, que ya había sido anfitrión en 2018 y 2025 (Mexicali), asumió el reto con rapidez.
El Estadio Panamericano, con capacidad para 16.500 espectadores y experiencia en eventos internacionales como los Juegos Panamericanos 2011 y el Clásico Mundial de Béisbol 2017, se convirtió en el escenario ideal.
La Liga Mexicana del Pacífico (LMP), bajo el liderazgo de Salvador Escobar, ofreció no solo la infraestructura sino también la solución para mantener el torneo vivo: México enviará dos equipos (campeón y subcampeón de su liga) para compensar la vacante.
La respuesta venezolana fue inmediata y contundente. La LVBP, encabezada por Giuseppe Palmisano, expresó “frustración y desolación” en una carta oficial a la CBPC, cuestionando la decisión y alegando que se vulneró la neutralidad y el compromiso institucional. Venezuela decidió no participar en el torneo en México, interpretando el cambio como una exclusión política disfrazada de logística.
Esta baja deja al certamen con solo cinco participantes: los campeones de República Dominicana (LIDOM), Puerto Rico (LBPRC), Panamá (como invitado permanente) y los dos representantes mexicanos.
El episodio también afectó a Cuba, que había sido invitada condicionalmente por Venezuela para regresar al torneo tras décadas de ausencia. Con el cambio de sede, la CBPC descartó su participación, argumentando conflictos derivados de las mismas tensiones con Estados Unidos. La Federación Cubana de Béisbol protestó por lo que consideró un “trato irrespetuoso”.
La Serie del Caribe 2026 se presenta así como una edición atípica y reducida, pero salvada in extremis. México gana protagonismo al albergar por segundo año consecutivo y con doble representación, lo que aumenta sus chances de coronarse. P
ara Venezuela, la pérdida de la sede y la no participación representan un golpe simbólico y económico, en un contexto de crisis nacional agravada por eventos geopolíticos recientes.
La CBPC defiende la medida como necesaria para preservar el torneo y su continuidad. Sin embargo, el caso deja interrogantes sobre el futuro: ¿cómo evitar que la política interfiera nuevamente en el béisbol caribeño? Mientras tanto, Guadalajara se prepara para recibir a los mejores peloteros invernales de la región en una fiesta que, pese a las ausencias, promete emociones en el diamante.






