Hace unos minutos me acaban de informar su hija Mariana y el reconocido árbitro Juan Rodríguez Tabares, lo que parecía inmninente ya desde hace unos días.
El legendario árbitro santiaguero-holguinero Omar Lucero Aldaya falleció en Santiago de Cuba este viernes 9 de enero, luego de batallar contra muchas dolencias que lo golpeaban desde hace meses. Una salud que se había quebrantado aún más recientemente, y que desde Dporto Sports habíamos comentado precisamente el delicado estado en el que se encontraba esta figura trascendental del arbitraje beisbolero en Cuba.
Lucero se había convertido desde hace mucho en un ícono en lo que respecto a los árbitros dentro del Beisbol Cubano. Se ganó un enorme respeto y admiración entre peloteros, aficionados y periodistas, y obviamente dentro de sus propios colegas.
No solo se trataba de su indisctuble nivel profesional, sino de su buen carácter, sin dejar el respeto de la mano. Al contrario. En ese sentido fue también uno de los mejores de toda Cuba, a criterio de la mayoría y hasta el último día de su carrera.
Aunque otros árbitros tuvieron quizá un poco más de nivel mediático, Lucero nunca dejó de estar en la élite en lo que respecta a la buena opinión por su calidad como «imparcial».
Se decía que era el mejor árbitro de Cuba detrás del home plate, o sea, a la hora de cantar los lanzamientos. Una de las cosas más difíciles en este deporte. Además, tenía un estilo bien particular en ese sentido que le ganó un carisma adicional más allá de la admiración popular. Muy pocas veces se le vio expulsando peloteros o managers, no por ser mano blanda, sino por todo lo que lo respetaban dentro y fuera del terreno de juego.
Llevó esta función por más de 30 años, hasta que él mismo decidió apartarse cuando vio que la salud comenzaba a influir negativamente en su buen desempeño. Se mantuvo vinculado al béisbol y a las Series Nacionales en su labor de Comisario en el estadio Guillermón Moncada. Incluso hasta hace muy poco tiempo se le vio en esa gestión.
Su hija Mariana Lucero Cuenca me había comunicado días atrás que se encontraba muy mal de salud, entre el debilitamiento de sus condiciones mentales y otras afectaciones físicas que lo tenían postrado en una cama, alejado por completo de realizar por sí solo cualquier acción.
Ella tenía la intención de hacer un libro sobre la vida de su padre, pero por disímiles razones ajenas a su voluntad se había quedado frenada esa noble idea.

Desde que había salido la noticia del empeoramiento de sus condiciones de salud, miles de personas mostraron su sentir a través de las redes sociales. Ya fuera en la publicación que salió en nuestra plataforma de facebook, como en disímiles grupos de esta red social y otros espacios de la internet.
Varios colegas de él, como el ya citado Rodríguez Tabares, José Pérez Julién, Lázaro Ramírez, Javier Rodríguez y Nelson Díaz también habían mostrado su preocupación por la compleja situación.
«Era un amigo, de los buenos que tuve en el arbitraje. Es muy triste para mí lo que ha pasado, aunque estaba preparado para eso después de conocer en las condiciones que él estaba. Me siento mal», fue parte de lo que me dijo Juanito (Juan Rodríguez Tabares) al compartirme también la desagradable noticia.
Lucero Aldaya contaba con 77 años de edad en el momento de su muerte, participó en múltiples eventos internacionales, incluido Juegos Olímpicos, y en varios de estos torneos fue reconocido como árbitro más destacado, lo cual demuestra que su prestigio no solo se concentraba en el plano cubano.
Con su muerte se apaga físicamente la vida de uno de los últimos miembros de esa dorada generación de árbitros, a la cual pertenecen otros ya fallecidos como Alfredo Paz, Manuel El Chino Hernández, Mario Cossío, Orlando Valdés, José Ramón Véliz e Iván Davis, entre otros.
Su cadáver será enterrado en el conocido cementerio de Santa Ifigenia, pues ahora no está incinerando en Santiago de Cuba por temas economicos.
Luz eterna para el alma de Omar Lucero, y mis más sentidas condolencias para su hija, así como el resto de su familia y personas cercanas a este buen hombre y legendario árbitro.








