En medio de la confusión que reina en las redes sociales sobre las declaraciones del director nacional de béisbol y la gestión de las nóminas de los equipos, han surgido aclaraciones contundentes que arrojan luz sobre los recientes forfeits y errores técnicos que han marcado la actualidad de la pelota cubana.
La regla de los 40 y los 27: Una confusión innecesaria

Uno de los puntos más debatidos por la afición ha sido la inscripción de los peloteros. Según se ha aclarado recientemente, existe una confusión generalizada sobre lo que dijo la dirección nacional. Es fundamental explicar al público que «los directores desde el primer día sabían que se podían inscribir los 40 peloteros».
La limitante, que siempre ha existido, es logística: «los equipos que se trasladaban de visitador solo podían viajar con 27 peloteros por una situación de alojamiento». Sin embargo, todos los mánagers tenían conocimiento de que podían tener 40 inscritos, aunque en el terreno solo utilizaran a los 27 del viaje.
Los errores de Cajigal y el caso Mayabeque vs. Santiago

Las confiscaciones de juegos no han sido producto del azar ni de cambios de reglas de última hora, sino de errores técnicos específicos por parte de la dirección de los equipos.
En el caso del director Cajigal, las fallas fueron evidentes: «muchas veces lo que sucedió fue […] que no tenía esos peloteros que utilizó y en el caso de los lanzadores en algún momento lo utilizó ya pasado de lanzamiento».
Un ejemplo crítico que ilustra la falta de atención al reglamento fue el juego confiscado a Mayabeque contra Santiago de Cuba. La situación se desarrolló de la siguiente manera:
1. El lanzador Yadián Martínez no estaba habilitado para lanzar el día original del juego.
2. Al suspenderse el partido y reanudarse al día siguiente, por reglamento ya podía lanzar.
3. Sin embargo, el director Michael Cordero cometió un error administrativo fatal: «no lo puso en el listado, solo puso 39 peloteros, es decir, el número 20 que era Yadián Martínez no lo colocó».
Existen pruebas documentales, incluyendo la alineación de ese día, que demuestran que el lanzador fue omitido de la lista oficial entregada por el propio equipo.

Falta de comprensión en el Congresillo Técnico
El análisis de la situación apunta a que la responsabilidad recae mayoritariamente en los directores de equipo y no en Juan Reinaldo Pérez Pardo. A pesar de que se le pueden señalar errores evidentes al comisionado, en este aspecto particular «todos los directores lo sabían».
La raíz del problema parece ser la comodidad o la falta de comprensión. Para muchos directores era más fácil poner solo 27 o 26 nombres en la lista, e incluso algunos viajaban con menos del límite permitido, apareciendo con 25 jugadores.
La conclusión es dura pero clara: «no es posible que los directores que participaron en un congresillo técnico no hayan entendido eso», y los errores se derivan de no tener la capacidad para comprender lo que se les explicó claramente antes del inicio de la serie.
Con esta información, se espera que la afición comprenda que la «verdadera situación» detrás de las confiscaciones responde al desconocimiento o descuido del reglamento por parte de los cuerpos de dirección, y no a una arbitrariedad de la estructura nacional.








