ESTRELLA CUBANA: éxitos, sanción, ruptura con el INDER y la salida de Cuba

Leonel Suárez es el deportista más completo en la historia del atletismo cubano. Este holguinero ganó dos medallas de bronce en Juegos Olímpicos más una plata y otro bronce en Mundiales de Atletismo. Compitió en la disciplina del decatlón y tiene el récord nacional en dicha especialidad.

Leonel fue perseguido por las lesiones. Hipertensión y varicela fueron algunas de las enfermedades que debió superar para ganar preseas a nivel mundial.

Durante la pandemia de la Covid-19, Leonel fue sancionado injustamente por 1 año tras viajar a México para ver a su hija, un hecho que dio al traste con el fin de su carrera deportiva.

No obstante, Suárez Fajardo se radicó en los Estados Unidos, donde emprendió en nuevos desafíos, al punto de invertir en algunos negocios en Cuba gracias a la ayuda de su hermano.

Esta no es la historia de un atleta común, es un podcast que expone la inteligencia y creatividad de un gran deportista, un hombre de familia.

Texto: Liván Espinosa

Leonel Suárez Fajardo, nacido el 1 de septiembre de 1987 en Santiago de Cuba (aunque radicado en Holguín desde joven), es ampliamente reconocido como el mejor decatlonista cubano de todos los tiempos y uno de los atletas más completos de América Latina en la historia del atletismo.

Con un físico delgado (1.80 m) que contrastaba con el prototipo musculoso típico del decatlón, Suárez demostró que la técnica, la consistencia y la resiliencia mental podían superar cualquier limitación física. Su carrera, marcada por medallas globales consecutivas y un récord nacional imbatible, lo convirtió en un símbolo de excelencia en una especialidad exigente que combina 10 pruebas en dos días intensos.

Su ascenso fue meteórico. Tras probar fútbol y voleibol sin éxito, el entrenador Orlay del Río lo descubrió para las pruebas combinadas. En 2008, con solo 20 años, Suárez irrumpió en la élite: rompió el récord cubano con 8.366 puntos en el Hypo-Meeting de Götzis y, en los Juegos Olímpicos de Beijing, conquistó el bronce con 8.527 puntos —la primera medalla olímpica cubana en decatlón—.

Superado por Bryan Clay (EE.UU.) y Andrei Krauchanka (Bielorrusia), su puntuación incluyó marcas personales en jabalina (77.47 m en otras competencias) y un cierre épico en 1.500 m. Ese bronce no fue casualidad: en 2009, elevó el récord nacional a 8.654 puntos en el Campeonato Centroamericano y del Caribe de La Habana (mejor marca mundial del año) y ganó la plata en el Mundial de Berlín con 8.640, solo detrás de Trey Hardee (EE.UU.).

El triplete global llegó en 2011: bronce en el Mundial de Daegu con 8.501 puntos, a solo cuatro del campeón Ashton Eaton. Ese año también se coronó campeón panamericano en Guadalajara (8.373 puntos, récord de la competencia). En Londres 2012, repitió el bronce olímpico con 8.523 puntos, consolidando un logro histórico: tres medallas consecutivas en Campeonatos Mundiales/Olímpicos (plata 2009, bronce 2011 y bronce 2012), algo inédito para un decatlonista cubano. Su consistencia lo llevó a competir en cuatro Olimpiadas (Beijing 2008, Londres 2012, Río 2016 —sexto con 8.460— y sin clasificar a Tokio 2020 por sanción).

Suárez acumuló victorias en circuitos como Talence (Francia), Ratingen (Alemania) y el Challenge Mundial de Pruebas Combinadas (subcampeón 2008). También brilló en Centroamericanos y del Caribe (oro en Barranquilla 2018) y Panamericanos. Su récord nacional de 8.654 puntos (2009) perdura, con marcas destacadas en jabalina (77.47 m), pértiga (5.00 m) y 400 m (47.65 s). El entrenador Gabino Arzola lo definió como un atleta «muy técnico» con base sólida desde su preparación en Holguín.

Sin embargo, su trayectoria no estuvo exenta de sombras. Lesiones recurrentes (cirugía en 2014, varicela en 2016) y una sanción del INDER en 2019-2020 —por un viaje a México con su hija— lo apartaron del equipo nacional un año, le negaron pagos por medallas y lo relegaron a estructura provincial. Suárez denunció la injusticia:

«De diplomas no se vive en Cuba» y criticó la falta de apoyo a atletas. La sanción, que incluyó no poder competir en Tokio, lo obligó a un retiro forzado. En 2022 emigró a Estados Unidos (Dallas, Texas), donde lanzó el canal de YouTube «Para Cuba y el Mundo» para entrevistar deportistas y glorias cubanas.

A sus 38 años (en 2026), Suárez representa la resiliencia cubana: de un pueblo humilde en Moa a la élite mundial, con medallas que valen oro por el contexto. Como él dijo: «Ha sido el fruto de muchos años de esfuerzo, dedicación y sacrificio». Su legado perdura: el escalón más alto del decatlón cubano, inspiración para generaciones y recordatorio de que la grandeza no siempre recibe el final que merece.

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