El Real Madrid se reencontró con su mejor versión y aplastó al AS Mónaco por 6-1 en el Santiago Bernabéu, en el partido correspondiente a la jornada 7 de la fase de liga de la UEFA Champions League 2025-26. El equipo dirigido por Álvaro Arbeloa ofreció una exhibición de fútbol ofensivo, efectivo y letal que sirvió para silenciar las dudas recientes, reconciliarse con su afición y dar un paso casi definitivo hacia los octavos de final como uno de los líderes de la clasificación general.
Desde el pitido inicial, el Madrid impuso un ritmo vertiginoso. Apenas a los 5 minutos, Kylian Mbappé abrió el marcador con un gol que tenía sabor a revancha personal: asistencia de Federico Valverde tras una gran conducción de Franco Mastantuono, y el francés definió de primera con frialdad ante su exequipo.
El Bernabéu estalló y el partido ya olía a goleada. Mbappé, en modo depredador, amplió la ventaja al minuto 26 con otro tanto de enorme calidad, demostrando por qué es el máximo goleador de la competición esta temporada con varios tantos más en su casillero europeo.
El primer tiempo terminó 2-0, pero la verdadera demolición llegó tras el descanso. En el 51′, Mastantuono firmó el 3-0 con un remate preciso tras nueva asistencia de Vinícius Júnior, que volvía a brillar tras semanas de críticas.
El festival continuó con un autogol de Thilo Kehrer (minuto 55), que introdujo el balón en su propia portería intentando despejar un centro envenenado. El cuarto gol desató la euforia en las gradas.
Vinícius Júnior, que estuvo inmenso en conducción y desborde, cerró su noche mágica con un golazo individual al 63′: regateó a dos defensores y cruzó con potencia al palo largo, reivindicándose como el jugador diferencial que el Madrid necesita.
Para redondear la cuenta, Jude Bellingham apareció en el 80′ con un gol casi de delantero centro: pase de Valverde, dejó pasar Dean Huijsen y el inglés definió con calma ante el portero ya batido.
El único lunar para los locales fue el gol del honor monegasco al 72′, obra de Jordan Teze tras un error grosero en la salida de balón de Thibaut Courtois y Dani Ceballos. Un tanto intrascendente en un partido que ya estaba decidido.
Mbappé (doblete), Vinícius (gol y asistencias), Bellingham, Mastantuono y el resto del ataque blanco fueron un rodillo. La presión alta, las transiciones rápidas y la precisión en los últimos metros marcaron la diferencia ante un Mónaco que llegó a resistir en los primeros compases, pero se desmoronó ante la calidad y hambre madridista.
Con esta victoria contundente, el Real Madrid escala hasta la segunda posición de la tabla de la fase de liga (con 5 victorias en 7 partidos), asegurando prácticamente su billete directo a octavos y recuperando la confianza perdida tras un tramo irregular. El Bernabéu volvió a ser una fiesta y el mensaje es claro: este Madrid, cuando conecta, sigue siendo candidato indiscutible a todo.
La Champions League, una vez más, recuerda por qué el Real Madrid es el rey histórico de la competición: cuando huele sangre, no perdona.







