La polémica desatada por Regla Torres a inicios de enero de 2026 ha revivido uno de los debates más apasionados del voleibol cubano: ¿quiénes son las verdaderas leyendas de las Morenas del Caribe?
La tres veces campeona olímpica (Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Sydney 2000), elegida por la FIVB como la Mejor Jugadora del Siglo XX, generó una tormenta en redes sociales y medios independientes tras proponer en el podcast Pidiendo pista una lista ideal de las mejores voleibolistas cubanas de todos los tiempos, excluyendo deliberadamente a Mireya Luis.
Torres, conocida por su franqueza y carisma, armó su selección personal basada en su experiencia en vestuario y cancha, priorizando jugadoras que, según ella, marcaron su carrera y el estilo del equipo dorado.
La ausencia de Mireya Luis —tres veces olímpica, capitana icónica y considerada por muchos la más influyente de la era— fue el detonante. En lugar de una lista estadística o consensuada, Regla optó por la subjetividad: memoria, impacto emocional y química colectiva. “No es un ranking oficial, es mi visión”, aclaró implícitamente, pero el mensaje se interpretó como un desaire a una de las figuras más reverenciadas.
El artículo de elTOQUE del 9 de enero, titulado “Polémica colectiva: Regla Torres y el eterno ‘quién fue la mejor’”, capturó el espíritu del revuelo. La plataforma describió cómo las redes se encendieron con defensas apasionadas de Mireya Luis, argumentos sobre su liderazgo en los tres oros olímpicos consecutivos y sus récords mundiales, versus quienes apoyaron a Torres por su honestidad y perspectiva interna.
“La subjetividad de las listas no borra la grandeza irrepetible de las Morenas”, reflexionó el medio, destacando que el debate trasciende egos: habla de una generación que aún provoca pasión décadas después.
En X (antes Twitter), publicaciones de elTOQUE amplificaron la controversia: “Regla dejó fuera a Mireya Luis de su lista ideal (…) las redes hicieron lo que mejor saben: saltar en defensa”.
Usuarios recordaron que Luis fue clave en la hegemonía cubana de los 90, con actuaciones legendarias en Atlanta y Sydney, mientras que otros defendieron a Torres como la más técnica y consistente, con su título individual de “Mejor del Siglo” avalado por la FIVB en 2000. El consenso entre analistas es que ninguna lista puede ser “perfecta”: el voleibol cubano de esa era fue un todo colectivo, donde figuras como Magaly Carvajal, Yumilka Ruiz, Taimí Agüero y Regla misma brillaron en conjunto.
Esta no es la primera vez que Torres genera titulares por sus declaraciones directas. En diciembre de 2025, en otra entrevista, afirmó que si Magaly Carvajal no se hubiera retirado tras Atlanta 1996, habría sido ella la Mejor Jugadora del Siglo XX, un comentario que también agitó el debate sobre méritos individuales versus trayectoria.
Sin embargo, la exclusión de Mireya en 2026 tocó una fibra más sensible: Luis representa el liderazgo y la garra del equipo, mientras Torres encarna la excelencia técnica y el reconocimiento global.
La polémica revela algo más profundo sobre el voleibol cubano actual: en medio de la crisis institucional, con impagos, éxodos y malos resultados, las glorias pasadas siguen siendo refugio y fuente de orgullo. Regla, hoy radicada fuera y vinculada a proyectos como coach de Guerreras Puebla en México (anunciado en enero 2026), usa su voz para recordar esa grandeza, pero también para criticar implícitamente la desconexión actual con esa herencia.
Al final, el revuelo no empaña el legado de ninguna: Mireya Luis y Regla Torres son pilares indiscutibles de las Morenas. Como concluyó elTOQUE, “la grandeza no se mide en listas, sino en el pique que aún provoca”.
Esta controversia, lejos de dividir, reafirma que el voleibol cubano de los 90 fue irrepetible, y que sus heroínas siguen inspirando debates apasionados. En un deporte que vive de emociones colectivas, el “quién fue la mejor” nunca tendrá respuesta definitiva, y eso es parte de su magia.








