LA MÁS POPULAR DEL 2025!!!
NINGUNA ENTREVISTA fue más comentada, exitosa, seguida y tal vez hasta polémica en Dporto Sports YouTube que la de Orestes Kindelán.
POR SI NO LA VISTE, aquí te dejo con este diálogo más que interesante con Las Terrazas, en colaboración con Dporto Sports.
Orestes Kindelán Olivares, nacido el 1 de noviembre de 1964 en Palma Soriano, Santiago de Cuba, es una de las figuras más imponentes y legendarias del béisbol cubano posrevolucionario.
Apodado “El Tambor Mayor” por su poderío descomunal al bate —un apodo que evoca el estruendo de sus batazos como tambores de guerra—, Kindelán se erige como el máximo jonronero de la historia de la Serie Nacional de Béisbol (SNB), con 487 cuadrangulares en 6.588 veces al bate (frecuencia de 1 HR cada 13,56 turnos).
Su legado no solo reside en cifras: representó la era dorada del béisbol amateur cubano, donde el poder puro combinado con consistencia y presencia intimidante lo convirtió en el slugger por excelencia.
Debutó en la SNB el 20 de diciembre de 1981 con el equipo de Oriente (luego Avispas de Santiago de Cuba), inicialmente como receptor antes de pasar a primera base y bateador designado. Jugó 21 temporadas (1981-2002), alineando casi siempre como cuarto bate en la “Aplanadora Santiaguera”, que dominó con tres títulos consecutivos (1999-2001).
Sus récords nacionales son irrebatibles: 1.511 carreras impulsadas (récord absoluto), 2.030 bases totales y más de 2.000 hits (incluyendo 330 dobletes y 36 triples). Logró la Triple Corona de bateo en 1988-1989 (.402 AVG, 24 HR, 58 CI en la zona oriental), y en temporadas como 1987-1988 conectó 51 jonrones (récord combinado Nacional/Selectiva) y 48 en 1988-1989. En 1986, en Serie Selectiva, pegó 30 HR en solo 63 juegos, imponiendo frecuencia histórica.
Kindelán brilló en el equipo Cuba durante 16 años (1985-2001), participando en siete Campeonatos Mundiales (orros en 1986, 1988, 1990, 1994, 1998, 2001), siete Copas Intercontinentales, tres Juegos Olímpicos (oro en Barcelona 1992 y Atlanta 1996; plata en Sydney 2000), cuatro Panamericanos (orros en 1991, 1995, 1999) y múltiples Centroamericanos.
En internacionales, promedió 1 HR cada 7,5 turnos (98 HR en 735 AB oficiales), con jonrones legendarios como el más largo en Atlanta-Fulton County Stadium (1996) y batazos decisivos en Winnipeg 1999 o Barcelona 1998. Su poder fue clave en la hegemonía cubana: cuatro Copas Mundiales, dos oros olímpicos y múltiples títulos regionales.
En 2002, a los 37 años, Kindelán emigró a Japón para jugar con Shidax en torneos corporativos (2002-2006), donde demostró su vigencia: quedó a solo 13 HR de los 500 en amateur (cifra inalcanzable hoy por el bate de madera y el éxodo).
Regresó en 2006 como entrenador de bateo de Santiago de Cuba y del equipo Cuba (Pekín 2008, plata olímpica). En 2014 ingresó al Salón de la Fama del Béisbol Cubano; dirigió a las Avispas en 2017. Su hijo Lionard Kindelán también jugó profesionalmente (Italia, Venezuela).
Kindelán evolucionó: criticado al inicio por ponches y falta de tacto, se convirtió en bateador completo (promedio vitalicio .310). Sus batazos kilométricos —como los tres HR en un juego (récord de 7 ocasiones)— ponían de pie a gradas enteras. Aunque disfrutó del bate de aluminio en muchas temporadas, sus números resisten escrutinio: poder natural, oportunismo y liderazgo.
A sus 61 años (en 2026), Orestes Kindelán vive en Santiago, sociable y familiar (casado, dos hijos). Su legado trasciende: el “Tambor Mayor” simboliza la grandeza del béisbol cubano amateur, inspirando a generaciones pese al declive actual. Como él mismo dijo, su carrera fue “hermosa”, marcada por esfuerzo y pasión. Nadie ha igualado su estruendo en el diamante antillano.








